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jueves, 14 de febrero de 2019

El príncipe despistado


En un lejano país vivía un príncipe llamado Darío. 
 Un día su padre, el rey, le regaló un anillo, un precioso anillo de diamantes.
Y le dijo:
- Este anillo me lo regaló mi padre, a mi padre se lo regaló su padre y así generación tras generación
Es un anillo real, no debes perderlo.

Darío, el príncipe, estaba muy contento con su anillo y tenía mucho cuidado para no perderlo.
Pero una mañana se levantó, se lavó, se puso la ropa y fue a coger su anillo de la caja y ...
¡Oh, no! ¡El anillo no estaba en su sitio!
Recordó que el día anterior se lo había quitado para coger una piedra del estanque.
Bajó corriendo las escaleras. En el jardín, miró hacia las ventanas por si alguien miraba, oyó un ruido y miró hacia el suelo. Dio  vueltas al estanque. Pero no estaba.
Miró por encima de los árboles. por debajo de las piedras, a la izquierda, a la derecha... Dio mil vueltas al jardín y nada; no lo encontró.
Se sentó y se puso a llorar cuando se le presentó un duende:
- Ahora lloras, ¿eh?- dijo el duende.
- ¿Has encontrado mi anillo? - le preguntó Darío.
- Soy el duende travieso, no te lo daré si no haces lo que yo quiera.
- Si me lo das- suplicó Darío- haré lo que quieras.
El duende se echó a reír a carcajadas...
- Mira esta piedra- señaló al suelo- a que no la traes hasta aquí en sólo tres soplidos.
- ¡Está muy lejos! -protestó- pero lo intentaré.
El duende vio que era fácil y le pidió hacerlo en siete soplidos.
- ¡ Son muchos para tan poco trozo! - pero también lo consiguió.
Como vio que lo de soplar se le daba bien, le puso otra prueba...
- A ver, listillo, a que no sabes decirme palabras que empiecen por ar...
El príncipe logró decirle las palabras pero le pidió que siguiera por la er... ir... or... ur... 
Y como Darío lo adivinó todo, al final le dio el anillo y desapareció.
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¿Qué Trabajamos? 
miraba= lengua arriba, suelo= lengua abajo, estanque= lengua alrededor de la boca.
encina= lengua arriba, abajo= lengua abajo, izquierda= lengua izquierda, derecha= lengua derecha.
vueltas= lengua alrededor de la lengua.
tres soplidos: soplidos suave, una pelotita de papel, con la boca, con una paja, con la nariz.
siete soplidos: soplido fuerte,una pelotita de papel, con la boca, con una paja, con la nariz.
Al final se trabaja la "r" inversa con palabras que empiezan por los sonidos ar, er, ir, or, ur ( armario, arpa, arpón, hermano, hermoso, Ernesto, irnos, Irlanda, hormiga, hortalizas, hormigón, urbano, urticaria, hurto...). Yo trabajaba las palabras antes, así luego se acordaba de casi todas y era mayor el triunfo frente al duende. Con este cuento mi hijo tenía 5 años.

¿Te ha gustado el cuento?
¿Qué piensas de las actividades?
¿Qué hubieras planteado tú?

Anímate a darme tu opinión. Todavía los uso, en clase, en ocasiones, y todas las ideas son bienvenidas.


Cuentos para hablar y aprender

Cuando mi hijo pequeño iba a infantil el logopeda me dijo que debía hacer con él una serie de ejercicios de praxias faciales. Tenía problemas para pronunciar la "r. Me resultaba muy difícil hacerlo, ya que en cuanto le pedía que hiciéramos esto o aquello se negaba en redondo. 
Una compañera logopeda me enseñó un libro, lo ojeé. Eran cuentos que en medio de la narración incluían las praxias y ejercicios necesarios para resolver problemas del habla.
Para reyes les regalé un juego cuento. Era como un libro pero al abrirlo se convertía en un castillo y llevaba hasta personajes para jugar.
Ahí se me encendió la bombilla. Ese castillo le encantaba y yo podía inventarme cuentos para jugar con él. Cuentos en ese escenario, cuentos preparados para pasarlo bien y aprender.

Cuentos para hablar, esa etiqueta, reunirá los cuentos que escribí para mi hijo y cómo los utilizaba. 
En ningún momento quiero pasar por encima del autor de innumerables cuentos de esta temática, de los que uno me sirvió de modelo para inventar los míos.

Aquí te dejo el enlace del Blog de Juan  Carlos Ariaza Mayas, autor de los cuentos de los que te hablo.