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domingo, 20 de diciembre de 2020

Navidad, ¿dulce navidad?

No sé cuando empezó esta fobia a Navidad. A lo mejor la he tenido siempre pero, al nacer mis hijos, la dejé aparcada temporalmente. Con ellos, la verdad, lo he disfrutado, todo, siempre.

Ahora, cada año, al llegar diciembre empiezo a dejar de dormir pensando en esa noche. Qué haré de cena, qué regalaré al amigo invisible, que me pondré, de donde sacaré tiempo para tener todo a punto, me tocará a mí hacer la cena en casa…

Y tan solo, al pensar en mi madre, que a sus ochenta y cuatro años, no se merece un disgusto, decido que voy a intentar no arruinarle a nadie la navidad.

 Lo primero que me molesta es la falsa felicidad que todo el mundo muestra. De repente todos están deseosos de reencontrarse, aunque como todos los años, llevan desde la última navidad, sin verse, llamarse, wasapearse, escribirse…

(A veces, nos ha sido imposible quedar un día en verano a comer, todos juntos.  Imposible cuadrar agendas).

Después viene acordar la cena. Cada uno llevará una cosa. Pero nadie piensa en que a todos les guste la cena. Algunos llevan una parte escasa, que no llega para que todos prueben, y si decides llevar tu parte con una cantidad suficiente para que alcance a  todos, te recriminan: ¡Hala, con la de comida que hay!

También hubo su momento “Papá Noel”. Había que disfrazarse para traer los regalos a los pequeños. Pero si algunos peques lloran porque les asusta, ¿para qué insistir? ¿Quién tiene que disfrutar, tú o la chiquillería?

Cuando mi padre murió, la magia que creaban juntos, mi madre y él, en esos días, se esfumó. Nos empezamos a juntar por inercia, por mi madre. Ella se llevaba la mayor parte del trabajo, en su casa. Al irse a la residencia, ese primer año, la poca ilusión que pudiera haber renacido en mí se apagó. Entre seis hermanos, todos tenían una excusa u otra para no hacer la cena en su casa. Y sigue siendo así después de veinticuatro navidades.

Todos reímos, cantamos, comemos… aparentemente reina la más absoluta felicidad. Tal vez sea verdad lo que dicen mis hermanos:

¡¡Es que tienes muy “malaleche” Marijo!! 

🎊🎊🎊🎊🎊🎊 🎊🎊🎊🎊🎊🎊

#Reto51.Las cenas de Nochebuena pueden ser un horror.
 Escribe sobre la tortura que padece ese día tu protagonista. Retos Literup.

Este año, la navidad responsable, 
nos va a llevar a celebrar la navidad en pequeños grupos de convivientes. 
Yo, si  no fuera por mi madre, que ha decidido quedarse en la residencia, estaría feliz. 

¡Os deseo a todos Feliz Navidad!

domingo, 13 de diciembre de 2020

Los aztecas, una sociedad estamental


“Vivo obsesionado con esos ojos. Los vi  hace varias semanas en palacio y desde entonces no he podido olvidarme de ella. Estoy seguro que no es una pīpiltin, sus ropas no son de algodón, al contrario, lleva prendas tejidas magistralmente con hilo de maguey.

Pienso que pertenece a los mācēhualtin y apostaría a que es una artesana que viene a tejerle a mi hermana sus ropas.

A una tlācohtli, no la dejarían ir sola por los pasillos de palacio. Los esclavos no son de fiar.”

 


“Yaretzi, Yaretzi, ¡no seas tonta! No puedes aspirar a que te mire un pīpiltin ellos son los que dirigen el país. Los nobles. Para ellos trabaja, el campo, tu familia.

Me encantan sus grandes casas palaciegas, con tantas habitaciones hechas de piedra cortada, yeso y hormigón. De aspecto inamovible, frente a nuestras chozas de adobe y piedra o barro. “

 

Quinatzin está en un momento crucial de su vida. El consejo pronto decidirá el sucesor de su padre, el jefe del estado. Es una gran responsabilidad que de ser elegido no puede rechazar. La vergüenza perseguiría por siempre a su estirpe.

Desde muy joven, al pertenecer al ejército, por expreso deseo de su padre de prepararlo para su sucesión,  ha podido conocer todos los componentes de la economía del país. La agricultura con sus cultivos y técnicas avanzadas, la industria textil, la minería (basada en la obsidiana y el basalto) sin olvidar el lago Texcoco, importante fuente de sal.

Los lagos, además, proporcionan aves acuáticas, peces y diversos alimentos acuáticos. Y los grandes bosques que los rodean son una fuente inacabable, o eso creen, de madera.

Yaretzi, es farmaceuta. Conoce los secretos de la magia y de las plantas y es buscada por su gran intuición para curar enfermedades. Por eso, a menudo la llaman de palacio, está altamente considerada.

En la ferias y mercados que se celebran en la gran plaza abierta, de los distintos poblados y ciudades, a menudo consigue intercambiar sus pócimas por diferentes productos no siempre a su alcance. Es lo bueno del sistema de trueque. El valor de las cosas depende del que intercambia. Y el comercio en estos momentos es una fuente próspera de progreso.

 Tendrán que ser los dioses, a través del calendario religioso azteca, quiénes obren el milagro de encontrarlos. Ambos, al rendirles culto en los altares de su hogar, piden insistentemente coincidir en una de las ceremonias religiosas públicas. Y que los hados del destino tejan un camino propicio a su felicidad conjunta.

🎭🎭🎭🎭🎭🎭🎭🎭🎭🎭🎭

Reto#50. Crea una historia con un worldbuilding inspirado en las culturas precolombinas. Retos Literup.

"Worldbuilding" es una palabra que he conocido este año.  No tenía tiempo de crear una historia larga, por lo tanto me ha sido difícil crear esta ambientación azteca. No sé si lo he conseguido. Pero me ha gustado el reto.
¿ Qué os ha parecido?



 

 


lunes, 30 de noviembre de 2020

En algún lugar del camino

 Día tras día lucho contra este rencor que me reconcome. Cuando creo que lo he superado, que ya no está, un pequeño comentario puede llevarme a un punto del pasado donde ella estaba y, de pronto, todo parece volver a invadirme: rabia, ira, enfado, llanto… rencor.

Cuando lo conocí a él, su hijo, todo parecía sencillo. Nuestros planes, sueños, propósitos. Todo encajaba como un puzle y obviamos todo lo que pasaba a nuestro alrededor. 


Pero mis ganas de escapar de casa no me dejaron ver su verdadera cara. Parecía inofensiva pero ¡qué equivocada estaba!

Manipulativa, egoísta, mentirosa. Madre absorbente, que consiguió cegar a su hijo, apartándole de lo que de verdad quería. Instalada en su estatus social, falso estatus social, todo lo mío le parecía insuficiente.  Nunca supo ser feliz, nunca disfrutó de lo que tenía, anclada toda su vida en las pérdidas.

Aunque ahora ya no está, en ocasiones, soy incapaz de impedir que su recuerdo venga a invadir mis momentos más felices y los estropee.

Callé demasiadas veces, ahogando mi desacuerdo en un silencio de lágrimas. Y ahora, ya es tarde para reproches.

Necesito encontrar el camino para alcanzar la paz, el perdón. Perdonarla a ella pero, sobre todo, perdonarme a mí.

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 Reto#48:Escribe un relato que incluya una etopeya sobre el antagonista de la historia. Retos Literup.

Dentro del laberinto, del día día que nos arrastra,
la vida nos aparta de nuestros verdaderos anhelos,  
nos olvidamos un poquito de nosotros mismos
y escondemos otro poquito nuestro verdadero ser.
¡Te deseo una grata lectura!

lunes, 23 de noviembre de 2020

Cloacina (Segunda parte)


No entiendo qué me está pasando. Primero aparezco en un mundo que no es el mío, sin saber muy bien para qué ni porqué. Y, ahora, me convierto en un lindo gatito. (Sí, soy gato).

 Esta mañana, al despertar, he tenido que ir al baño con urgencia y al levantar la pata en mi caja de serrín me he quedado en blanco. ¿Qué estaba haciendo?

Pero, luego ha venido lamerme para limpiarme instintivamente, recostada en mi cesta. ¡Una cesta de mimbre!

Con la boca con sabor a pelo gatuno me han rugido las tripas y ,de nuevo sin  pensarlo, he ido hasta mi comedero donde había algo parecido a comida.  ¡Comida de gato, claro!

Recorriendo la casa he entrado a una alcoba, me he subido de un salto a la cama y, por suerte, me he podido ver en el espejo del armario que había enfrente. ¡Me he visto reflejada en él!

Muchas emociones en poco tiempo. He buscado el salón y me he acurrucado  en el sofá.

Al poco alguien me ha empujado hasta echarme.

—Anda, tira a tu cesto. ¡Qué lo llenas todo de pelos!

—No la tomes con Mififú, él no tiene la culpa.

—¿Y quién la tiene según tú?

—No me gusta como me hablas.

 Se va del salón. Le sigo hasta la cocina. Llora. La otra persona viene. Le sigue hablando en ese tono amenazante, intimidante. Quien llora, cada vez llora más, se acobarda y quien grita, cada vez lo hace más fuerte, con ese tono autoritario, lleno de falsa razón.

No sé cómo, pero mi cuerpo se encorva, el pelo se me eriza y me noto tenso. Empiezo a Bufar.

—Mififú ha entendido perfectamente lo que quería hacer y no me atrevo.

—¡Quítamelo de la vista! —dice asustado. Realmente parece que vaya a saltarle a la cara.

—Grítale como a mí. Tal vez te resulte. Yo me voy. Esta noche mientras estés en el trabajo, recogeré mis cosas.

—¡Vamos, no es la primera vez que nos enfadamos!

—Pero será la última que voy a permitirte que me trates así.

Se va. Llorando, pero firme. Cierra la puerta con contundencia, pero sin portazos. Elegante.

Yo también me relajo, y contoneándome, un poco chuleando, me llego a mi cesto y me acurruco en él.

El que grita, da golpes a los muebles y tira cosas, gritando y maldiciendo durante un rato. Luego se calma.

Creo que mi misión está cumplida. Alguien se ha enfrentado a sus miedos y podrá al fin continuar con su vida. Tal vez me duerma. A ver si al despertar vuelvo a ser Cloacina.

👻👻👻👻👻👻👻👻👻👻

Reto#47:Tu protagonista despierta y de pronto es un animal (al más puro estilo Kafka, pero, si puede ser, que no sea una cucaracha). Narra las dificultades que tiene para continuar con su vida. Retos Literup.

Ojalá cada día una persona logre escapar de su cárcel personal,
encuentre la ruta que le lleve hasta sí mismo
y empiece a recorrer el camino  de su felicidad.
¡Bienvenida sea tu visita!


martes, 10 de noviembre de 2020

¡Odio Halloween!

He de reconocer que nunca me ha gustado esta fiesta. Por varias razones: no me gustan los disfraces, odio las películas de miedo, si decimos "descansen en paz" pues deberíamos respetarlo y ,para terminar, porque no sé que manía tenemos de adoptar  todas las fiestas ajenas y ,sin embargo, ir perdiendo tradiciones españolas. Pero bueno, esto daría para otro relato.
Pasé semanas y semanas intentando darle una vuelta de tuerca a la noche de Halloween sin romper toda la ilusión de los chicos y chicas de mi clase. Pero, no podía quedarse en una noche de disfraces y caramelos. 

Y se les propuse a ellos y, como siempre, me sorprendieron:
— Yo he pensado en llevar a mi vecino a recoger caramelos, sus padres trabajan y nunca lo sacan, he hablado con ellos y están de acuerdo. Voy a prepararle el disfraz.
—Pues nosotros, Natalia ,Juan y yo. Vamos a ir disfrazados a la residencia  de ancianos y les haremos un karaoke a los abuelos, que está mi yayo y me ha dicho que les gusta mucho.
—Algunos hemos pensado en pedir comida en vez de caramelos, latas, arroz, macarrones y luego llevarlo al banco de alimentos de la plaza.
—Nosotros, montaremos una fiesta en mi bajo, para los chicos del barrio, que hay muchos que no pueden comprar disfraces. Pensamos preparar disfraces para que se los ponga los quien vengan.

... Y bueno, estuvimos más de un mes preparando en la hora de plástica cada proyecto. Disfraces con material reciclado, carteles, guirnaldas, adornos, calabazas... 
Halloween estuvo presente, sí. Pero no fue el fin, fue el medio. Después del fin de semana todos querían contarme lo que habían hecho, cómo había salido, cómo lo habían pasado... Les pedí que me mandaran fotos al email, las imprimí e hicimos un mural para ponerlo en el pasillo.
Lo titularon: ¡Una noche de miedo!
Y es que, en verdad, ¡lo pasaron de miedo!.
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Reto#45: Haz una historia que narre la preparación de tu protagonista para Halloween.Retos Literup

Bueno, esto no es más que un relato pero no soy la única que ha pensado en un Halloween "alternativo". Solo   haya que moverse por la red.





miércoles, 4 de noviembre de 2020

No perdamos el oído

Decido salir a estirar las piernas tras el duro día. Me acerco al pequeño bosque cercano a mi casa. Al adentrarme, en mis oídos se mezclan el cruch, cruch de las hojas bajo mis pies con el fuuuuuui, fuuuuuuui, del viento entre los árboles. Anochece. Unos animalillos desaparecen y otros se empiezan a escuchar: “Cri, cri, cri... “

¡Bruuu! La noche se mete hasta los huesos, congelándome. Noviembre se anuncia frío y lluvioso. Lo huelo. A tierra mojada. A aire fresco, húmedo.

Decido volver a casa. Ya la oscuridad me envuelve. Esa calma que me ha acompañado hasta hace poco se interrumpe de golpe al acercarme a casa. Los motores de coches y motos, los cláxones, la música que sale de algún bar, los murmullos de la gente sentada en las terrazas. Estoy a punto de darme la vuelta y volver a perderme en el silencio y tranquilidad cuando aparece frente a mi, saltando y girando a mi alrededor. Me agacho a acariciarlo: ¡guau, guau! Me esperaba, intuyo, para compartir como ha ido su día.

—Íbamos a tu encuentro, nos parecía que tardabas.

—Creía que se os haría más tarde en el veterinario.

—Al final, no era nada. Una pequeña piedrita clavada en su pezuña.

Nos vamos los tres a casa, después de dejarle un rato de correteo por la plazoleta. Aquí vuelvo a la tranquilidad. Sus ladridos, jugueteos, nuestras risas, confidencias…

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Reto#44: Escribe un relato que integre cinco onomatopeyas.Retos Literup

Una semana más. Otro intento de relato. Recordando las calles ruidosas, llenas de coches, gente, bares con su música a tope... nada parecido a esta "nueva normalidad". A ver si, de una vez, nos damos cuenta que, tan solo,  entre todos conseguiremos salir de esta situación.


sábado, 24 de octubre de 2020

Lo que la lana esconde


De nuevo el circo “Cinco pulgas” debía levantar la carpa y buscar nuevo asentamiento durante el verano. Era una situación habitual para los más mayores: al llegar el calor llegaban los esquiladores y el mullido de lana del rebaño desaparecía. Con ella, su hogar, su asentamiento.

Irían con su espectáculo al lomo del perro pastor. No les gustaba tanto, su pelo era menos mullido, aparentemente más corto pero demasiado denso, con lo que la luz les llegaba más atenuada. Además acostumbraba a refrescarse bajo la manguera de Juan, el pastor, y eso era muy resbaladizo. ¡Qué vida de pulgas!

 Pero no se quejaban, su circo era independiente, no estaba dirigido por ningún humano que las entrenara para hacer cualquier ridiculez. Era un circo de pulgas, para pulgas.

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Reto#42: Escribe un relato sobre un circo de pulgas. Retos literup


¿De verdad? ¿Es posible que existan  los circos de pulgas?
¡¡¡¡Yo flipo!!!!

sábado, 17 de octubre de 2020

Maldita, maldita seas.

Parece que lo vives. Que estás agazapada, escondida para hacerme saltar a la mínima. Te apoderas de mi voluntad y sacas de mí los sentimientos más intensos y oscuros que jamás hubiera pensado tener.

En un momento no estás, o eso parece, y de pronto apareces, envolviéndome, arrastrándome, haciéndome desear lo que no es mío, lo que no me pertenece. Y creo odiarme por entero, suspirando ser esa persona. Y soy toda rabia, ira.  Enfado y lloro, suspiro y lloro. Y odio sentirte, envidia; odio descubrirte en letargo, íntima.

Son pocos los momentos que consigues vencerme y destruirme, pero tan intensos…

Maldito sentimiento que me arrastra y saca de mí lo que más odio.

Maldita seas, envidia.

💦💦💦💦💦💦💦💦💦💦💦💦💦💦💦

reto#41:Usa un narrador en segunda persona para la historia de un personaje que ha sido maldito.52 retos literup.

Sigo con retraso. Pero sigo.
 Busco dentro de mí e intento sacar un texto que se ajuste al reto.
 Echo de menos mi pasero por la blogosfera.
 ¡A ver cuándo me escapo a visitaros!

miércoles, 14 de octubre de 2020

Lo que de verdad importa


Pues he de deciros que esta tarde he tenido que contenerme la risa para no herir su corazoncito. Enganchado a mi mano, como quisiera estrujarme los dedos y hacerlos zumo. Traía la carita enfadada, con el ceño fruncido, expresión de malo, malote. Pero no había forma de sacarle una sola palabra. Murmuraba no sé muy bien qué, no paraba  de vocalizar en silencio, todo el camino a casa. Al cruzar la puerta ha corrido hasta la habitación de su hermano mayor, que acababa de llegar y se había tumbado encima de la cama.

—  ¿Te acuerdas ayer como hacían la bomba explosiva? 

— No molestes, enano. —Vieron juntos una serie de acción. Fabricaban una bomba casera con cuatro cosas que encontraban en un garaje.

— ¡Tú, solo dime cómo la hago! —Su hermano ha levantado la cara y al verlo tan contundente, con gesto decidido, he deducido que algo le pasaba. Me ha mirado sin entender nada. Estaba apoyada en el marco de la puerta de su cuarto,  la expresión de mi cara,  entre la broma y la sorpresa;  le ha hecho con la mano un gesto para que se siente en su cama.

—   A ver, ¿Qué te pasa que estás tan enfadado?

—   las personas se merecen morir, lo estamos destruyendo… el mundo…

—   Ya veo, ¿de dónde sacas esas ideas?

 —   ¿Qué te crees, qué soy tonto? ­ —Cinco años tiene el mocoso, y parece saber de qué se habla. —La profe nos ha hablado de una bomba que mató a mucha gente. Y tenía la energía nuclear.

—   Pero eso, pasó hace mucho.

—   La fábrica de papa es nuclear. Voy a ponerle una bomba y toda la humanidad morirá, porque lo nuclear es mortífero. —Su hermano mayor, está a punto de explotar. Tanto enfado en esa carita tan dulce… no le pega nada.

—   Pues mira, coge un globo, agua y harina. Y ves probando hasta que al chocar con el suelo, explote.

—   ¡Vaya, parece chupado! —Baja de un salto de la cama.

—   Eso es, cuestión de probar. Como los científicos.

Se ha pasado toda la tarde mezclando y probando a ver si explotaba el globo lleno de agua y harina. Ha acabado con la cara y la ropa blancas. El pelo todo revuelto le daba aspecto de un pequeño científico loco.

De pronto he ido a buscarlo, ya no estaba en su cuarto buscando la bomba perfecta y era hora de arreglar el estropicio.  Me lo he encontrado con Milú en su cesta. Estaba dando a luz a sus gatitos

—   ¿Eh? – Me hace un gesto de silencio con el dedo.

—   Calla, no grites.  Necesita tranquilidad, mamá. ¡Han nacido sus bebés!.

—   Y tu bomba, ¿ya no vas a acabar con la humanidad?

—   De momento no. Estos gatitos no tienen la culpa. Tienen que conocer a su mamá. 

Su cara ya no era de enfado. Era tierna. Estaba relajada y feliz. Como nunca debería dejar de estar.

💚💚💚💚💚💚💚💚💚💚💚💚💚💚 

Reto#40.Escribe un relato en clave de humor sobre un villano que intenta planear el fin del mundo, pero su gato no le deja. 52 retos literup

Tarde y mal. Pero no hay otra. El humor no lo he conseguido y el villano se me ha quedado pequeño. Me gusta el reto, lo reconozco. Pero no puedo seguirle el ritmo. No tengo tiempo para un relato a la semana. No para un relato que me saca de mi zona cómoda cada vez. Reconozco que al final consigo sacar un escrito, algo que de otra forma no hubiera escrito, pero... no me satisface. No como yo quisiera. Pero sigo empeñada en escribir los 52 retos. 

 


miércoles, 2 de septiembre de 2020

El lado oscuro de la luna...


Hacía pocos días que había llegado al pueblo. Un pequeño pueblecito, al pie del Moncayo. Acogedor, amable, amistoso.

Al menos eso sintió todos los años que veraneó en él, cuando su abuela, mujer solitaria, abría las puertas de su casa a la familia. Contadas ocasiones. Siempre le extrañó que mantuviera a todos tan alejados. 

Ahora que ella ya no estaba, la casa era suya. Por primera vez, tras su marcha, volvía al pueblo. Pasaría unos tranquilos días de vacaciones, lejos de los ruidos y prisas de la ciudad. Lo necesitaba. 

Al entrar, en el umbral de la puerta, todos los recuerdos la asaltaron. Ese olor inconfundible… Se preparó un té. Taza en mano,  se paseó por la casa,  dejando que recuerdos, añoranzas, risas y llantos la envolvieran. Pasó un buen rato en la alcoba de su abuela, estaba llena de reminiscencias, puntos de encuentro con sus recuerdos más lejanos. Al fondo del armario, encontró un cuaderno,medio escondido, pensó que tal vez sería su diario. “Luna nueva” lucía escrito en l portada. Lo dejó en la mesilla. ¿Tenía derecho a leer los más íntimos pensamientos de su abuela?

Saldría a comprar lo imprescindible. La tarde con su sopor la encerraría en casa. Se cruzó con varias vecinas, caras conocidas pero que le rehuían la mirada. Saludos secos, respuestas parcas… En la tienda, la de toda la vida, estaba Paca, haciendo compañía a su hija, pero allí.

—¡Hola Paca! ¿Cómo estás?

—Ya ves. Tú, ¿qué haces por aquí?

—Bueno, a pasar unos días tranquilos —No le gustó el tono de la conversación.

—En tu estado, no es el mejor sitio. ¿Estás de espera, no?—asentí con la cabeza, sin más.

Compré lo mínimo para irme cuanto antes. Casi nadie sabía lo de su embarazo. ¿Quién se lo habría dicho?

Al volver hizo un poco de limpieza. Después de comer se sentó en la mecedora de su abuela y decidió leer el cuaderno "luna nueva".

“Durante los días de luna nueva, la influencia sobre los


fantasmas (demonios, diablos, energías negativas, etc.), es muy fuerte,,, reciben energía negra para sus actividades…. …

…Especialmente durante la noche, la luna nueva es una gran oportunidad para los fantasmas para causar malestar al hombre…”

Lo cerró de golpe al poco de abrirlo. No le gustaban esos temas. Influencia de la luna nueva, su fuerza en los maleficios... Las imágenes que lo acompañaban tampoco le gustaban. Aquelarres con niños, círculos satánicos…

Llamaron a la puerta. Era la amiga de su abuela, Andresa. La que últimamente más la acompañaba. Se ofreció a ayudarla con la casa, a hacerle compañía, le trajo una sopa caliente…

Anochecía cuando se fue. Quiso hacerle aprecio y se tomó parte de la sopa. Pasó la noche con pesadillas que la despertaron de madrugada y ya no se durmió.

Se levantó y se fue a andar. Le sentaría bien. Las siete de la mañana. Al atravesar el pueblo para llegar al bosque, le pareció raro que todas las mujeres estuvieran en sus ventanas, la saludaran esquivas, la miraran raro… ¿Qué pasaba?

Al llegar a casa se acercó al calendario. No quería olvidarse de sus citas médicas. ¡Vaya! ¡Esa noche  había luna llena!

Se preparó un café. Vio las sobras de la sopa. La tiró. ¿Y si estaban preparando un sacrificio?¿Qué mejor que una embarazada, su hijo no nacido? Esas miradas huidizas, esquivas. Esos comentarios parcos, impersonales.

La extraña visita del día anterior, que insistió en recorrer la casa…

Miró a la calle, le extrañó. Las mujeres se estaban concentrando junto a su ventana. Poco a poco iban llegando y se arremolinaban  frente a la  casa. ¿Qué estaba pasando?

Llamaron a la puerta pero no abrió. Fue a la habitación de su abuela, se sentó en la mecedora y se puso los cascos para no oírlas, ya se irían. Cerró los ojos.

 Se levantó sobresaltada…

—Andresa, ¿qué haces aquí?

— El cuaderno de Vitorina…

—¿Eh? —Miró hacia la cama.”Luna Nueva”, el cuaderno… Levantó los ojos, la miró de frente:

—¡Qué está pasando, Andresa! —Hizo ademán de querer escapar de ella. Andresa explotó a reír, tan fuerte, que todas las mujeres entraron en el cuarto. Estaba rodeada, muerta de pánico, ¿qué iban a hacer con ella?

—¡Vamos a ver! —El tono de Andresa se dulficicó y de repente todas aquellas mujeres le volvieron a parecer las vecinas amables y cariñosas de su abuela.

Le contó que había una tradición en el pueblo que la llevaban a cabo las mujeres generación tras generación. Su abuela, había estado investigando.

En las últimas páginas,  se explicaba como en la biblia se hablaba de Luna nueva como el principio del mes. El principio de la luz, tras una noche oscura, sin luna.

 Tras una gran peste en el pueblo, las mujeres decidieron limpiar las casas de todas las mujeres embarazadas, aquella luna nueva, como señal de nuevo inicio tras tantas muertes. Lo que se hizo aquel año, se fue repitiendo y había acabado en una tradición. 

Hacía años que no tenían  embarazadas en el pueblo y al enterarse de su estado de buena esperanza, su abuela, lo planeó todo con Fran, su pareja. Venían a limpiarle la casa, para recibir la luz. Esa noche oscura y estrellada sería el preludio del primer día del mes lunar, lleno de energía para los nuevos proyectos.

Pasó un día divertidísimo. Dejaron la casa reluciente y la llenaron de obsequios para ella y el bebé. Este último regalo con su abuela nunca lo olvidaría.

 Andresa le explicó, que ella y su abuela eran pareja. Durante muchos años reprimieron sus sentimientos, pero al morir su marido, el abuelo, y con los hijos ya mayores… decidieron vivir como siempre habían deseado.

 La familia no lo entendió ni lo aceptó nunca. En el pueblo, después de años, que vivieran juntas,  unos lo veían de lo más normal y otros, de lo que pasara de puertas para adentro, preferían no saber. De vez en cuando, se armaban de valor e invitaban a la familia. Vitorina  añoraba a sus hijos, a sus nietos… a veces venían. Algunos.

Por la noche, con Fran en casa, rieron largo y tendido con sus paranoias. Y lloraron, no todo lágrimas amargas,  recordando a su abuela Vitorina. Ahora entendía muchas cosas.  

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Un poco tarde pero aquí publico el relato de esta semana. 
¿Tú crees en le influjo de la luna?
¿Has leído sobre las fases lunares y su influencia en la vida?
¡Cuéntame lo que sepas en comentarios!

  Reto#35. Escribe un relato que ocurra en luna nueva y que este hecho tenga consecuencias para la trama. 

domingo, 23 de agosto de 2020

Yo no tengo la culpa de todo

Me envidian, lo sé. Por eso me persiguen. Me acusan, sin embargo, tienen lo que querían. Se quejan y luego se lamentan. No lo entiendo. Ellos ganan, yo gano. Todos contentos...


 — Míralos, dormiditos, por fin puedemos descansar.

— Me preocupa el espacio, son muchos, no esperaba tantos polluelos, el nido se queda pequeño.


Tantas quejas. A veces se caen. ¿Eso también es culpa mía?

 Soy sigilosa, cierto. Me deslizo ágil y silenciosa, ligera y cuidadosa. Cierto. Y no espero a que se enfríen. Calentitos sientan mejor...

 — La madriguera se les queda pequeña pero aún son pequeños para salir.

—Tranquilo, no te apures, para eso estamos nosotros, para evitarles los peligros. 


Yo, algunas veces, husmeo en la entrada. Me asomo al agujero por un segundo y ellos, pequeños diablillos, se mueren de curiosidad, eso los mata. ¿Yo qué culpa tengo? Ellos me siguen, se pierden, medio muertos me los encuentro… Sus padres… ¿Dónde están? ¿Despistados?

No van a amedrentarme. En el bosque la ley de la supervivencia es inquebrantable...


— Se acerca engañosa. Su piel la esconde entre la maleza y está siempre al acecho, pendiente si uno de mis bebés se cae del nido. — Tú eres la que se quejaba de que eran muchos. Si no quieres que se caigan vigila.

— Se asoma a la madriguera, los pequeños creen que quiere jugar. La aleja y se los come. —¡Cuánto gimoteo!

—¿No dices nada, serpiente? ¿Callas?

—Yo no robo nada. Ya están moribundos cuando los añado a mi menú. Me los encuentro solos, tirados…O acaso, entre todos vosotros, veo búhos, conejos, coyotes, mapaches, tucán y demás, todos, ¿alguno me ha visto allanar vuestras moradas y llevarme las crías?


Me voy. No pueden acusarme de nada. Me odian. Me envidian ¡Pobres infelices!

El bosque es peligroso, pero yo, yo no soy el mayor de sus enemigos. 

¡JAJAJAJAJAJ!

👀👀👀👀👀👀👀👀👀👀

34. Haz una historia con un narrador poco fiable en primera persona, al que acusan de robar bebés.52 retos literup 2020.

Esta semana la he hecho buena. Me centré en la primera parte del reto, "narrador poco fiable" y me olvidé del resto "Le acusan de robar bebés". Así que el relato que tenía escrito no cumplía el reto. ¡Qué faena! Pensaba que era inevitable retrasarme una semana con los relatos, porque no se me ocurría nado y de pronto me he sentado frente al ordenador y he escrito esto que veis.

Creo que está cogido con alfileres. Pero bueno. Esto es lo que publico esta semana.

      No tenía ni idea que era el narrador poco fiable. La verdad que estoy aprendiendo bastante este año con este reto. Por eso, aunque los relatos no sean de mi gusto del todo, luego me paseo por los vuestros y acabo sabiendo un poco más.

¿Qué os ha parecido?

¿Cómo os ha ido a vosotros con este tipo de narrador?

Si te pasas a leerme, bueno o malo, 

¡Déjame tu comentario!