sábado, 6 de junio de 2026

Lo que pudo haber sido y nunca fue

El domingo pasado, paseando con una amiga, de mis mejores amigas, me enteré que había fallecido un quinto nuestro. No era un quinto más, o alguien con el que no había tenido mucha relación, ni siquiera era uno de los compañeros de instituto, con los que siempre guardas un trato más cordial. Para mí, era alguien especial. Fue durante mucho tiempo mi amor platónico. Desde que lo conocí, con unos 17 años hasta que creí que ya era un amor imposible porque se casó. Con 20 o 21 años se casó para tener su primer hijo. 
Reparé en él cuando llegué al pueblo con 16 años. Tocaba en la banda municipal y a mí me gustaba mucho escucharla. Yo estudiaba por aquel entonces música y si no hubiera sido tan extremadamente tímida me hubiera unido a ellos tocando el instrumento que me hubieran asignado. Pero en mi cabeza eso no entraba, con tanta gente y con lo torpe que yo me veía. 
En unas fiesta me lo presentaron y yo creí que le interesaba. Cuando nos cruzábamos por su manera de mirarme, cuando iba en la banda, me daba la impresión de que me se volvía a mirarme... Fueron muchos años de miradas. Nos veíamos poco. Él trabaja en una orquesta, era músico, tocaba el saxofón. Y solo lo veía algún fin de semana al año y para fiestas del pueblo, que solía tocar en la banda o en la charanga, o venía con la orquesta en la que tocaba a tocar en la plaza, en la verbena, o en el casino del pueblo.
Alguna vez se acercó a hablar conmigo. Seguramente pensó que era idiota, porque me ponía tan nerviosa que estaba deseando que se fuera. Hablamos muy poquito, Pero yo creí quererle mucho. Por él empecé a escribir poemas. le escribí varios.
Estando en la universidad con 20 0 21 años, un verano una amiga comentó que se casaba "de penalti". 
El mundo se me vino encima. Yo no era la persona que a él le gustaba, la chica que iba con él era la cantante de su orquesta. Ella era la persona a la que él quería.
¡Qué tonta me sentí!¡Cuánto lloré! ¡Y cuánto me esforcé para olvidarlo! Creo que nunca lo hice. 

Me casé con el primero que me dijo "ven". Varios años después. Y a veces pienso que nuca estuve de verdad enamorada de él. O tal vez sí y por añorar un amor que nunca fue, nunca viví intensamente esta relación. Sin embargo aun sigo casada y tengo dos hijos maravillosos, que no cambiaría por nada. 
Esta semana, aquellos sentimientos se han agolpado de nuevo en mi pecho. Han vuelto a mí recuerdos que creía totalmente olvidados. 
En la agenda de este año llevo escrito una especie de poema que encontré entre papeles viejos hace tiempo, pero no me acuerdo cuando lo escribí. Pone que lo  encontré en 2016, posiblemente lo escribí en alguna de las crisis matrimoniales que he tenido, donde me he planteado el porqué seguía adelante.  Hoy lo comparto con vosotros como homenaje a él. A lo que por él sentí. DEP.

Si fueras un amor perdido
sabría el porqué de tanto olvido,
pero nunca puede llamarse algo "perdido"
si no ha llegado a ser, si no hubo nada. 

Tal vez eso sea lo que a mí me duele:
ni perdí un amor, ni tampoco un amigo.
Perdí un sueño de amor que había inventado. 

Hubo miradas que yo creí enamoradas.
Hubo palabras que no supe contestar.
Hubo momentos que debí aprovechar.
Hubo una historia que no supe disfrutar.

Si lamentándolo mucho, esos ojos tuyos olvidara,
si soñándote cada noche pudiera al fin poder amar ...

Contigo siempre tuve todo perdido,
y por ti hoy puedo perderlo todo.