lunes, 23 de noviembre de 2020

Cloacina (Segunda parte)


No entiendo qué me está pasando. Primero aparezco en un mundo que no es el mío, sin saber muy bien para qué ni porqué. Y, ahora, me convierto en un lindo gatito. (Sí, soy gato).

 Esta mañana, al despertar, he tenido que ir al baño con urgencia y al levantar la pata en mi caja de serrín me he quedado en blanco. ¿Qué estaba haciendo?

Pero, luego ha venido lamerme para limpiarme instintivamente, recostada en mi cesta. ¡Una cesta de mimbre!

Con la boca con sabor a pelo gatuno me han rugido las tripas y ,de nuevo sin  pensarlo, he ido hasta mi comedero donde había algo parecido a comida.  ¡Comida de gato, claro!

Recorriendo la casa he entrado a una alcoba, me he subido de un salto a la cama y, por suerte, me he podido ver en el espejo del armario que había enfrente. ¡Me he visto reflejada en él!

Muchas emociones en poco tiempo. He buscado el salón y me he acurrucado  en el sofá.

Al poco alguien me ha empujado hasta echarme.

—Anda, tira a tu cesto. ¡Qué lo llenas todo de pelos!

—No la tomes con Mififú, él no tiene la culpa.

—¿Y quién la tiene según tú?

—No me gusta como me hablas.

 Se va del salón. Le sigo hasta la cocina. Llora. La otra persona viene. Le sigue hablando en ese tono amenazante, intimidante. Quien llora, cada vez llora más, se acobarda y quien grita, cada vez lo hace más fuerte, con ese tono autoritario, lleno de falsa razón.

No sé cómo, pero mi cuerpo se encorva, el pelo se me eriza y me noto tenso. Empiezo a Bufar.

—Mififú ha entendido perfectamente lo que quería hacer y no me atrevo.

—¡Quítamelo de la vista! —dice asustado. Realmente parece que vaya a saltarle a la cara.

—Grítale como a mí. Tal vez te resulte. Yo me voy. Esta noche mientras estés en el trabajo, recogeré mis cosas.

—¡Vamos, no es la primera vez que nos enfadamos!

—Pero será la última que voy a permitirte que me trates así.

Se va. Llorando, pero firme. Cierra la puerta con contundencia, pero sin portazos. Elegante.

Yo también me relajo, y contoneándome, un poco chuleando, me llego a mi cesto y me acurruco en él.

El que grita, da golpes a los muebles y tira cosas, gritando y maldiciendo durante un rato. Luego se calma.

Creo que mi misión está cumplida. Alguien se ha enfrentado a sus miedos y podrá al fin continuar con su vida. Tal vez me duerma. A ver si al despertar vuelvo a ser Cloacina.

👻👻👻👻👻👻👻👻👻👻

Reto#47:Tu protagonista despierta y de pronto es un animal (al más puro estilo Kafka, pero, si puede ser, que no sea una cucaracha). Narra las dificultades que tiene para continuar con su vida. Retos Literup.

Ojalá cada día una persona logre escapar de su cárcel personal,
encuentre la ruta que le lleve hasta sí mismo
y empiece a recorrer el camino  de su felicidad.
¡Bienvenida sea tu visita!


10 comentarios:

  1. Ay que bello fue leer este relato Jose <3 una maravilla. Me gusto muchísimo *-*

    Un besote desde Plegarias en la Noche.

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  2. leerte es volver a mi niñez maravilloso relato

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  3. ¡Hola, Jose!
    Muy buen relato, solemos permitir que el miedo y la inseguridad dominen nuestras vidas y sin duda solo lograremos avanzar enfrentando esas situaciones.
    Gracias por esta historia ;)
    Un abrazo y feliz domingo.

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    1. Me gusta ese razonamiento: avanzar enfrentando situaciones. Agradezco tus palabras.
      Saludos.

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  4. cloacina vive diferentes vidas y cada una tan desconcertante como la anterior y siempre siendo testigo de situaciones que no le gustan en absoluto.

    saludos.

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    1. Pues sí, a veces la vida de los dioses no es tan divina como nos creemos(!!!!!). Gracias por tu visita.
      Saludos.

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  5. El reto es muy interesante y esta muy bien resuelto. Cloacina esta resultando ser de lo mas versatil. Te ha quedado un relato muy lindo y ademas con mensaje. Un abrazo.

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    1. Gracias por tus comentarios. Me alegra ver que consigo lo que quiero con los relatos. Aunque, como digo a veces, no lo consiga al completo.
      Saludos

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